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viernes, 15 de febrero de 2019

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sábado, 16 de diciembre de 2017

"La madre" de Ungaretti traducida en "A nai" de Cunqueiro

La madre
E il cuore quando d'un ultimo battito
avrà fatto cadere il muro d'ombra
per condurmi, Madre, sino al Signore,
come una volta mi darai la mano.

In ginocchio, decisa,
Sarai una statua davanti all'Eterno,
come già ti vedeva
quando eri ancora in vita.

Alzerai tremante le vecchie braccia,
come quando spirasti
dicendo: Mio Dio, eccomi.

E solo quando m'avrà perdonato,
ti verrà desiderio di guardarmi.

Ricorderai d'avermi atteso tanto,
e avrai negli occhi un rapido sospiro.



 


A nai


E o corazón, cando co último latido
teña tirado o muro de sombra,
para levarme, Nai, deica o Señor,
como noutrora darasme a man.

De xoenllos, decidida,
serás unha estatua diante do Eterno,
coma Eu te ollaba
cando aínda vivías.

Erguerás, tremerosa, os vellos brazos
como cando morriches
dicindo: Deus meu, velaquí estou.

E soio cando me teña perdonado viranche
ganas de mirarme.

Recordarás que muito me agardaches
e terás nos ollos un súbito suspiro.

viernes, 1 de diciembre de 2017

"Cartografía literaria de Dios"

Webinario BETA/UNED de Estudios Hispánicos

"Cartografía literaria de Dios"


Dr. Antonio Barnés Vázquez
Universidad Complutense de Madrid
12 de diciembre de 2017, a las 17h
Sala Sáez Torrecillas (Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, UNED)





Resumen de la conferencia:

Las muy diversas actitudes del hombre ante Dios se hacen presentes en la literatura con la capacidad no solo fascinante sino también conceptual del lenguaje literario. Una visita aérea sobre las letras contemporáneas permite diseñar un mapa en que se reflejan las más variadas posiciones, desde el ateísmo a un teísmo filosófico pasando por el agnosticismo; desde la iconoclasia hasta el fervor místico. La realidad virtual puede ser un sustituto o un camino para la trascendencia. Los misterios de la inspiración literaria siguen interpelando. El mal, el evangelio, la conversión como género literario, la oración y la escritura como desvelamiento del ser o de la nada son tantas posibilidades de un tema cuasi infinito del que se pueden sin embargo ir trazando cotas.


Reunión del comité organizador


Ignacio Roldán, Antonio Barnés, Izara Batres, Ángeles Varela y Paco Palenzuela, miembros del comité organizador del Congreso Dios en la literatura contemporánea (con la ausencia de Santiago Sevilla) nos hemos reunido en Madrid para hacer balance del congreso del pasado mes de octubre y planificar las siguientes actividades del proyecto.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Un Dios en los infiernos. Poemas de José Luis Appleyard. Comentario del doctor Ignacio Roldán

CUANDO LLEGA TU AUSENCIA


CUANDO LLEGA TU AUSENCIA

Cuando llega tu ausencia

en cada Jueves Santo,
cuanto Te espero en vano,
cuando atalayo
desde el tiempo dolido de mi vida
la especiosa presencia de Tu nombre;
cuando ya has dado todo,
la sangre y la simiente,
y el tiempo se me ha vuelto
esa unidad perfecta del círculo infinito;
cuando desde mis labios surge la sed de Tu Vino
y de mi corazón la avidez de Tu Pan;
cuando ya nada queda por ser dicho
porque por fin Tu nombre es cuerpo y sangre,
porque por fin, Amado Mío,
te has entregado para siempre en mí;
entonces yo comprendo la dimensión estéril de mi nada
ante la más completa dación de Amor Divino,
y en la Cena Final, Tú me recuerdas
el polvo sideral del que has venido
para ser luz en Luz de Tu palabra
y verbo por Amor y redimido.


Cuando llega tu ausencia,
cuando siento como nunca el dolor de haber amado
porque el precio de amor es tan terrible
que ha aniquilado todos mis sentidos;
cuando llega la noche de Tu entrega,
cuando llega el momento de Tu huerto,
cuando Tu humana proyección se funde
al calor del amor
y Amor Divino
con llamarada llena Tu presencia;
cuando ya mueres sin morir y entregas
Tu Pan, mi corazón,
Vino, mi sangre;
cuando todo ya está porque ha pasado;
entonces, oh Innombráble, me deshago
y torno al polvo estéril
y soy hombre
y como arena del desierto tiemblo
al sentir Tu simiente fecundarme
y vuelvo a ser en mi
y entonces digo:
Señor, mi corazón, si Te me has dado
es porque polvo, arena, tierra, yo, mi nada
somos lo azul y eterno en Tu mirada.



TU SOLEDAD, LA MIA

Desde la burda altura de esa cruz
formada por maderos
mira Tu soledad. Está es la mía.
Allí donde Tu muerte espera su momento
y desde donde miras
está el principio del silencio,
está la angustia original,
la desasida dimensión del tiempo.
Y allí te quiero.
Allí mi corazón se vuelve tuyo
y el alarido del lanzazo torna
a perforar la carne de mi carne
y a manar como lágrima de hielo
y a ser nuevo milagro de tu sangre.


Desde esa soledad ya sin medida,
entre un cielo preñado de tormentas
y una tierra reseca,
suspendida, como un trozo de carne declinante,
está Tu Cuerpo.
Y en mi dolor ardido,
está la Forma que quisiste darme.
Un cadáver de Hombre, un odioso cadáver que es el mío,
una tremenda muerte,
una agorera ausencia,
un cansancio de piedra,
una burla siniestra
y la Palabra muda, envuelta en el sudario
y silenciosa
y nadie que comprenda Tu misterio,
ni el Centurión Cegado,
ni el Discípulo Puro
ni la Dolida Madre.
Sólo yo lo comprendo,
porque soy el cadáver de ese cuerpo
y su negruzca y coagulada sangre.


Allí te quiero, Dios, así, patibulario,
allí te encuentro en mí,
allí te temo.


Allí sé que el amor no es la sonrisa
ni la fresca ventura de las horas
sino el dolor sin fondo del que nace,
por fin, ese otro Amor, que está en nosotros,
en Tu muerte de Dios, de pobre reo,
en Tus llagas que afrentan la alegría,
en Tu sien dolorosa,
en Tu mirada,
eterna y por la muerte transformada.


Allí, Tu soledad,
Señor, la mía.
Allí la fuerza inerme que me lleva;
y nuevamente en viernes de agonía,
soy Tu dolor que en Hombre se transforma,
y soy testigo solo que se yergue,
y sabe que Tu Amor es Cruz, no llanto
de Niño enternecido de Pesebres.



SEÑOR, HASTA MI INFIERNO

Ha llegado la muerte  Está la Muerte.

Bajo la piedra el Cuerpo es la materia muerta.
Ya ha pasado el proceso. Ya han matado la forma,
solo la Muerte vela, bajo la dura piedra.
Sábado de tristeza, de ausencia, de ignominia.
Junto a la piedra lloro la muerte de ese Reo.
Convulso dejo el llanto sobre la piedra y muero
también con esa muerte de silencioso hielo.


Pero la forma es cuerpo,
polvo perecedero.
Y el espíritu rompe sus límites de tiempo
y en su terrible abismo se sumerge
y desciende
veloz a los infiernos.
Desciendes hacia mí,
desciendes a mi nada.
Con la mirada obsesa desciendes a mis muertos.
Oh Dios estremecido de Amor, Divino Orfeo,
abraza el abrazante delirio de mi fuego.
Desciende a los infiernos
del hombre y la fatiga,
desciende a los infiernos colmados de injusticias,
desciende a la pobreza y al maltrato masivo,
desciende hasta tu tierra,
doloroso Judío.


Cuando tu Cuerpo ha Muerto
recuerdas el infierno,
el que nos quema el alma con furia cotidiana,
el que rompe los huesos de los niños hambrientos
y enriquece los vientres
henchidos de codicia.


Recuerdas el Infierno.
Recuerdas lo que somos.
Recuerda la penuria de los que son mandados
en rebaños oscuros de pálida obediencia.


Recuerda a tus mortales,
desciende sobre ellos
y borra con tu diestra
el cáncer de los siete
pecados capitales.


Y el sábado más triste de todas las edades
es cripta de silencio sobre la piedra extraña.
La cruz es un madero vacío y desbordado
del cuerpo que le diera
eternidad y gracia.
Qué silencioso Sábado de Muerte es este día.
El Cuerpo, bajo piedra, deleznable materia,
y el espíritu hendiendo las entrañas del tiempo
para besar el polvo doliente de los muertos.


Un Dios en los infiernos.
Un Dios entre nosotros.
Y el Amor como antorcha de delicioso fuego
es la materia única y es la esencia del Todo.
Solo un Dios embriagado de divina locura
puede hacer lo que has hecho,
oscuro nazareno.
Y el sábado se impregna de luces, a destiempo,
porque por fin llegaste, Señor,
hasta mi infierno.



DOMINGO DE REGRESO

La muerte tiene significado y fuerza

cuando deshoja el alma y pudre la materia
y entonces es camino que hiende los misterios
y es el anuncio oscuro y el lacerante fuego
para reatar la vida.


Así cuando la espada flamígera del ángel
rompió en la madrugada los sellos y la piedra
por fin, desde el Pecado, te hiciste testimonio
y tus llagas marcadas de claudicante reo
adquirieron la fuerza de la Antorcha Encendida
y fuiste en la mañana el verbo Resurrecto.


Ay, que tibia alegría, qué anhelado contento,
qué regreso esperado, qué amor por fin saciado,
qué entrega manifiesta, qué delicioso beso
el del Domingo intenso.


Y todos los cadáveres que pueblan nuestra tierra,
los millones de muertos que exhiben sus heridas,
los hombres que a diario matamos y morimos
los que con nuestra frente humilladas de orgullo
hablamos de la vida sin saber que hemos muerto
levantamos de pronto la loza funeraria
y cual Lázaros llenos de esperanzas y anhelos
o Tomases incrédulos
comprobamos que es cierto.


Después de estos tres días en que lloro tu ausencia
caigo por fin rendido a tus pies, Nazareno,
y sin otra palabra que mis lágrimas, creo,
y sé que la Escritura ha dicho su palabra
porque has llegado a mi desde todos mis muertos.
Sólo resta el silencio y el abrazar callado
tus pies que me han devuelto
la Forma de tu Cuerpo.


Y nada más. Que la intensa alegría
sella el labio y asume su sonrisa con lágrimas
el Domingo es un canto y la Cruz el misterio
que proclama a los hombres que sólo por la muerte
se llega Basta el Regreso.



SEÑOR, LLEGA TU TIEMPO

Señor, llega tu tiempo y esta vez has querido

que tenga ajena el alma y el amor prometido
ha llegado hasta mi con la fuerza esperada
que enciende su perfil en cada madrugada.


He venido por fin, y quiero agradecerte
ese don que me has dado, precursor de la muerte.


Me has hecho conocer la moneda del Templo
y avaro soy de ella cuanto más la contemplo;
avaro de minutos que marcan su presencia
y pródigo de horas enmarcadas de ausencia.


Si amor es plenitud, Tú me lo has dado todo
y tiemblo de temores, si siguiendo tu modo
me lo arrancas y matas
lo que me diste hoy y mañana arrebatas.


Perdóname, Señor, pero es que quiero tanto
lo que Tú me otorgaste y es hoy gozo y quebranto
que te ruego, intranquilo, porque la ofrenda es grande,
que no hagas que el camino de dicha lo desande.


Dame ese hueco tibio de Tu mano serena
y hazme rústico albergue tuyo en la Nochebuena.
Y desde entonces Tú, Señor, por el bien que me has dado
tendrás no solamente a Tu humilde criado
sino a mi corazón completo y rebosante
tendido hacia tu amor de llamas, como amante.
 .
Enlace:

Poesías de
Libro Paraguayo del mes.
Año 1 – Nº 9 – Junio 1981,
Ilustraciones: ADOLFO DÍAZ
Ediciones NAPA,
Asunción-Paraguay, 1981 – 142 páginas.


viernes, 24 de noviembre de 2017

Video: El misterio de la Navidad en “Barioná, el hijo del trueno”

La ponencia de Fernanda Guevara-Riera, profesora de la UCAB en Caracas, presentada en el I Congreso Internacional Dios en la literatura contemporánea puede verse y escucharse en el siguiente vídeo, pues su intervención original no pudo grabarse bien por problemas técnicos. Con este vídeo, por tanto, se logra que todo el congreso sea accesible a través de internet. Nos congratulamos por ello y felicitamos a la doctora Guevara-Riera por su brillante análisis.
Este es el enlace a la página original. Y a continuación insertamos el vídeo.


lunes, 20 de noviembre de 2017

A un semejante (Eladia Blázquez)


Vení, charlemos, sentate un poco,
la humanidad se viene encima;
ya no podemos, hermano loco,
buscar a Dios por las esquinas.
Se lo llevaron, lo secuestraron
y nadie paga su rescate,
vení que afuera está el turbión,
de tanta gente sin piedad
de tanto ser sin corazón.
Si a vos te duele como a mí
la lluvia en el jardín y en una rosa,
si te dan ganas de llorar,
a fuerza de vibrar, por cualquier cosa,
decí, ¿qué hacemos vos y yo
qué cosa vos y yo sobre este mundo,
buscando amor en un desierto
tan estéril y tan muerto
que no crece ya la flor?
Vení... charlemos, sentate un poco.
¡No ves que sos mi semejante!
A ver, probemos, hermano loco
salvar el alma cuanto antes.
Es un asombro tener tu hombro
y es un milagro la ternura,
sentir tu mano fraternal,
saber que siempre para vos
el bien es bien y el mal es mal.


Cuando buscar a Dios es cosa de locos
Cualquier aficionado al tango argentino sabe que este género poético-musical es rico en letras de altísima calidad. Eladia Blázquez, una cantautora ya fallecida que lamentablemente, a pesar de su fuerte vinculación con España (era hija de emigrantes españoles y empezó su carrera artística cantando temas del repertorio popular español), es poco conocida en nuestro país, nos ofrece aquí una buena muestra de esta poesía, tan a menudo ignorada en los ambientes académicos.
Como en tantos otros tangos (recordemos al respecto el paradigmático Cambalache, de Enrique Santos Discépolo), en este texto la palabra poética se convierte en un instrumento de amarga queja ante el mundo contemporáneo, que se presenta con tintes desoladores; se trata de un mundo degradado e inhóspito, en el que el yo poético se siente excluido, desubicado. Los otros seres humanos le resultan extraños, incluso hostiles y amenazadores: “la humanidad se viene encima”, “tanta gente sin piedad”, “tanto ser sin corazón”; el poeta (o la poetisa) no puede reconocerlos como sus semejantes, lo que le produce un angustioso sentimiento de soledad. Sin embargo, a diferencia de otros tangos que se quedan en la mera expresión del lamento atormentado, como si el autor sólo pretendiera recrearse en la desesperación de esa soledad, aquí parece buscarse una salida. Y ¿qué mejor salida que para quienes sienten que su reino no está en este mundo que refugiarse en Dios? Pero en las circunstancias actuales esa salida parece estar cegada: a Dios “se lo llevaron, lo secuestraron / y nadie paga su rescate”. Ya es inútil buscarlo “por las esquinas” de este pobre mundo corrupto, dominado por el mal.
¿Qué hacer, pues? Un destello de esperanza se deja vislumbrar dentro de tan oscuro panorama: quizá el alma herida pueda salvarse si encuentra a otra alma que también busque la salvación y a la que pueda reconocer como hermana, un “semejante” que le ofrezca escucha, comprensión y esa ternura que “es un milagro”; por eso lanza esta invitación, a no se sabe quién, para sentarse y charlar; la lanza, sí, como el náufrago que lanza al mar un mensaje dentro de una botella, para ver si alguien lo recibe y acude al rescate. “Salvar el alma cuanto antes”... Porque es necesaria esa “mano fraternal” para salvarse, en este desierto “tan estéril y tan muerto” que amenaza con invadirlo todo. Necesitamos sentir que no estamos tan solos, que hay al menos otro ser que comprende y que comparte nuestra angustia; con él, agarrados a su mano, quizá encontremos todavía un camino de salvación.
Pero ¿cómo ha de ser esa alma hermana, ese semejante aún desconocido que nos saque de tan atroz soledad? Las condiciones que se establecen son difíciles de cumplir: tiene que ser alguien capaz de vibrar hasta llorar con las cosas más pequeñas y que sea consciente siempre de que “el bien es bien y el mal es mal”; en definitiva, un loco. Porque la inversión de los valores se ha consumado: ahora, quien tiene conciencia es un loco. Quizá su locura llegue hasta el extremo de hacerlo buscar a Dios...
Si es así, nuestro “hermano loco” se está esforzando en vano: Dios está secuestrado, “y nadie paga su rescate”. Pero quizá no tan en vano: está secuestrado, pero no está muerto, como algunos han llegado a pensar. Por eso puede tener sentido el mensaje en la botella: yo solo no puedo pagar su rescate; tú, tampoco. Pero si tú, hermano loco, respondes a mi llamada, te unes a mí y juntos arrojamos más botellas con mensajes dentro a este mar de aridez, todas las que podamos... ¡Quién sabe! A lo mejor, un día, llegamos a reunirnos los suficientes locos para poder pagar, entre todos, ese rescate que devuelva la salud al rey herido y la fertilidad a esta tierra baldía.

Quién sabe... Vení, charlemos.

Francisco J. Palenzuela

jueves, 16 de noviembre de 2017

Centenario de Diario de un poeta recién casado




Es razonable que, en esta primera entrada en el blog, me haya decantado por hacer una aproximación de la obra juanramoniana Diario de un poeta recién casado, en el primer centenario de su publicación, (1917- 2017).
Estamos ante una obra maestra de un maestro que consagró definitivamente al nobel de Moguer. En Diario se marca una forma nueva de hacer literatura, de tal forma, que seguir escribiendo como antes quedaría obsoleto. Supo mezclar la prosa y el verso con gran maestría, incorpora el verso libre, y plantea una itinerancia física y espiritual a lo largo del océano Atlántico, desde Cádiz a Nueva York en donde tiene una cita con Zenobia para casarse.
Se incorpora a la vuelta a España, y supo introducir a los lectores en el oleaje de sus CCXLIII poemas en verso y en prosa, en los que hace una invitación a vivir la experiencia de la travesía y los descubrimientos personales que el viaje supuso.
Es una obra poliédrica, con muchos ángulos de visión, que solo desde la lectura integra del poemario se van desvelando. El poeta, junto al descubrimiento de las mil caras del mar, se fue descubriendo a sí mismo: es uno antes del viaje y otro después; lo que dio lugar a un nuevo Juan Ramón, en lo personal y en lo poético.
A decir del poeta: “Es mi mejor libro. Me lo trajeron unidos el amor, la alta mar, el alto cielo, el verso libre, las Américas distintas, y mi largo recorrido anterior. Es un punto de partida…". Es de las primeras obras que plasma la imagen de Nueva York, obra clave también en el arte del retrato, en el desarrollo de la mirada humana, y la escritura de una ciudad. Nos acerca al paisaje y a las personas como nunca se había logrado, por lo que inaugura una nueva modernidad.
El viaje supuso para él un transitar desde Moguer a los rascacielos de Manhattan, lo que fue una experiencia sin precedentes. Pero su hondón, su vida íntima, la búsqueda constante de la naturaleza, no cambio en nada. En Diario le cupo todo: Andalucía, el mar como compañero intimo interlocutor constante, el nuevo paisaje y Moguer siempre en su recuerdo, a donde vuelve renovado por la experiencia.
Y para terminar señalamos lo que el mismo dice en el prólogo de Diario.” …En este álbum de poeta copié, en leves notas, unas veces con color solo, otras solo con pensamiento, otras con luz sola, siempre frenético de emoción…”.
Esta obra marcó un hito en las letras hispanas y sigue siendo paradigmática en el arte de escribir con excelencia.

Rosario Paniagua Fernández.


sábado, 4 de noviembre de 2017

Conferencia de Juana Sánchez-Gey

La Presidenta y la Junta Directiva de la Casa de Castilla-La Mancha en Madrid

Tienen el gusto de invitarle, dentro del Aula de Pensamiento “Antonio Rodríguez Huéscar”, a la conferencia que bajo el título: Los jugos y los proverbios, reflexión sapiencial en José Manuel Sánchez-Gey y Fernando Rielo”, pronunciará la Dra. Juana Sánchez-Gey Venegas Profesora Titular de Filosofía de la UAM.

Preside: Dr. Ciriaco Morón Arroyo, Director del Aula.


Día 10 de noviembre de 2017, a las 19:00 horas.
C/ Paz, núm. 4 – 1º  -   28012 MADRID
Telf.: 91-522-72-78
      Salón de Actos.


viernes, 3 de noviembre de 2017

La filosofía como medicina del alma

Fuente



El quehacer filosófico nos remite siempre a la pregunta ¿qué se entiende por filosofía? Lo que reflexionamos hoy forma parte de nuestras experiencias de vida. La filosofía que brota de estas breves líneas son producto de nuestras reflexiones sobre lo que nos ha tocado vivir, sobre el dolor que esto ha significado. Sostengo, además, que en dichas reflexiones encontramos una de las más grandes fortalezas que nos dona el quehacer filosófico, a saber, que lo que sea filosofía nunca será un saber muerto, todo lo contrario, siempre ha de ser un saber vivo que nos interpele y que nos ayude a comprendernos y a fortalecernos en la vida, afirmándonos.
El pasado 20 de octubre asistí en calidad de ponente, vía Skype, al I Congreso de Dios en la Literatura Contemporánea, Madrid, 19-21 de octubre de 2017.Excelente experiencia académica y un trato muy humano entre todos los profesores participantes. Agradezco la oportunidad que me brindó el Comité organizador del Congreso de poder participar y este artículo son unas reflexiones a posteriori (1).
En nuestra intervención en dicho Congreso partimos de la filosofía griega como “amor a la sabiduría” para comprender las realidades inhóspitas que un mundo –más de las veces hostil- nos entrega para ser encaradas y resueltas en favor de lo humano. Mi aporte lo elaboré a partir de una interpretación que realicé de la primera obra de teatro de Sartre: Barioná, el hijo del trueno (2). Las páginas de esta obra proponen la ocasión de reconsiderar el papel de Cristo en la historia de los hombres concretos, el lugar del amor en las relaciones por encima de las convenciones, el compromiso existencial que tenemos como mujeres y hombres de apostar por la esperanza, aunque vivamos rodeados de vicisitudes que pretenden negar de factola alteridad.

La filosofía como medicina del alma




https://goo.gl/Pao7X2

De la lectura de Barioná, el hijo del trueno lo que más me enriqueció fue constatar cómo Sartre alimenta la reflexión filosófica en tanto “medicina del alma” (inspirado, quizás, en Cicerón) gracias a la cual, se pueden y deben curar nuestras almas enfermas de desesperanza, dolor y tristeza por el mundo socialmente injusto en el que vivimos. El autor francés apuesta a que somos capaces de ejercer y vivir nuestra libertad y nuestra relación con el otro desde una voluntad de sanación, no desde la punición ni de la ira, a pesar de los muchos dolores e injusticias que nos toca afrontar diariamente. Afirma que si bien es cierto que el mundo es una caída interminable en donde nadie sale victorioso, no debemos resignarnos a dicha caída, podemos decidir enfrentarla y tomar libres acciones que pongan fin al sufrimiento humano. 
A través de sus páginas, Sartre va delineando así su lectura de la Natividad: aceptar el amor del Nacimiento de Jesús es elegir luchar por un mundo más humano. El Nacimiento del Niño será, a pesar de los sufrimientos que le esperan, una apuesta por un nuevo despertar; es una nueva oportunidad de esperanza que nos otorgamos de ser entre nosotros humanos y de no estar solos aquí los unos contra los otros. Lo novedoso de esta obra de teatro respecto de El ser y la nada es el tratamiento que Sartre realiza en su recorrido al sufrimiento que padecemos por nuestra condición humana.

La desesperanza viene cuando apostamos por el dolor en el mundo

Ahora bien, concluyo de la lectura de Barioná que, a la luz de Sartre pero no limitándonos a él, optamos por la desesperanza en el mundo cuando miramos nuestras experiencias dolorosas como si fueran las únicas y nos volvemos incapaces de sentir el dolor del otro, cuando nos miramos al ombligo con una mirada carente y rencorosa desdibujando al prójimo, cuando nos encerramos en el presente con el ceño fruncido hurgando en nuestras heridassin la más mínima pretensión de sanarlas cultivando, así, valores del resentimiento que nos convierten en “tísicos del alma”, palabras prestadas de Nietzsche.
Se trata, entonces, de cómo enfrentemos el sufrimiento: de aceptar que forma parte de nuestra condición humana como la dicha y que éste puede hacernos mejores personas, en la medida en la cual, nos sensibiliza frente al padecimiento del otro y buscamos –irremediablemente y sin excusas- la superación del dolor, tanto del prójimo como de nosotros mismos. Gracias a lo anterior, podemos incidir con mayor firmeza en la vida de nuestros semejantes, edificando esperanza en el mundo porque contribuimos a disminuir el dolor social y existencial propio y de nuestros semejantes.
Sin embargo, de la lectura de Barioná y más allá de la misma se desprende también que, podemos elegir el camino de la crueldad al regodearnos en nuestros dolores, negando al otro porque sólo nos importa nuestro sufrirculpabilizándolo de nuestros pesares, sin otorgarnos ninguna posibilidad de sanación existencial.Quiere esto decir que somos libres, entonces, de darle un significado a nuestro dolor que sea o constructivo o destructivo para las relaciones humanas y para nosotros mismos. Y he allí en donde hace irrupción la pregunta filosófica como “medicina del alma”: ¿por qué he de optar por la desesperanza, por la negación del otro en vez de optar por la sanación y construcción de Humanidad?

La apuesta constructiva por cultivar la esperanza en el mundo

He sostenido que el sufrimiento nos puede convertir en personas más sensibles frente a los dolores humanos que requieren de todo nuestro ser solidario, amor y hermandad para erradicarlo. Podemos, entonces, decidir que el sufrimiento sea constructivo al proponernos superarlo, poniéndonos en el lugar del otro y otorgarnos, así, una nueva oportunidad de vivir plenamente junto con los otros. Se trata de tener esperanzas en el porvenir y de apostar por la dicha de la vida: apostar, siempre, por la esperanza de construir mañana como el que nos otorga el Nacimiento de Jesús en Barioná, a pesar de los sufrimientos que le esperan. A fin de cuentas es cultivar, presente y futuro, para los seres que amamos, para nosotros mismos y para la Humanidad.


https://goo.gl/ozWxAM

Estamos frente a una filosofía existencial personalista en la que el sujeto del conocimiento es el trayecto de la persona humana y sus convicciones que permitirán, posteriormente, humanizar o deshumanizar el mundo. El quehacer filosófico como “medicina del alma” me ha permitido, junto con el amor solidario de todos los que me rodean, cultivar y transitar el trayecto de la humanización del mundo, sin duda alguna.
Finalmente, en mi interpretación de las últimas páginas de Barioná como en la vida misma, he decidido apostar por el sentido del reencuentro con lo humano, por la esperanza y por la dicha de cultivar Humanidad en cada una de mis acciones.
Mi labor educativa está orientada a otorgar dichas herramientas filosóficas terapéuticas -de “medicina del alma”- en cada uno de los contenidos que me toca compartir con mis estudiantes. Y esa es mi más humilde invitación con este escrito: que entre todos construyamos un mundo con mayor Humanidad porque estamos definitivamente empeñados en sanar nuestras heridas sociales al promover -concretamente y con acciones- esperanza social para los sectores más vulnerables de nuestra sociedad y para nosotros mismos.
Muchas gracias por su gentil lectura. Hasta la próxima entrega.

Referencias bibliográficas:
(1)http://diosenlaliteraturacontemporanea.blogspot.com/2017/04/i-congreso-dios-en-la-literatura.html
(2) SARTRE, Jean-Paul; Barioná el hijo del trueno, Madrid, Voz de Papel, 2006.

miércoles, 1 de noviembre de 2017

martes, 31 de octubre de 2017

No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso.

Toda obra humana es deleznable, afirma Carlyle, pero su ejecución no lo es. (...)
Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso. 
Los conjurados. Prólogo. Jorge Luis Borges, 9 de enero de 1985


Pablo Rodríguez-Osorio lee poemas en un acto en homenaje a San Juan de Ávila


 Pablo Rodríguez-Osorio, profesor titular de Filología Francesa de la Universidad de Castilla-La Mancha y miembro del comité científico del Congreso Dios en la Literatura Contemporánea ha participado en un acto en homenaje a San Juan de Ávila leyendo algunos de sus muchos poemas de tema religioso. Desde el proyecto le felicitamos por ello.




He aquí los sonetos:



        YA ESTÁS EN EL SITIAL

Ya estás en el sitial de los doctores,
de aquellos grandes santos que escribieron
sobre asuntos de Dios y se sintieron
de su palabra y obra servidores.

Humilde y docto Juan, pues tus amores
Creador y Criatura siempre fueron
juntamente los dos te descubrieron
cuán dulces del Amor son los sabores.

Amaste con pasión y amaste tanto
que de Amor te nutriste, dulce santo.
¡Viviste tan sencillo, con tan poco!

De solo Amor es fruto tu escritura:
al hombre, a quien quisiste con locura,
a Dios, a quien quisiste como un loco.
       


     DULCEMENTE AL AMOR

Dulcemente al amor la cruz me llama
y al pleno amor me invita la figura
clavada sobre ella, la dulzura
del Amor que, sufriendo, amor reclama.

Está clavada en ella porque me ama
como se ama al amado, sin mesura,
con una gran pasión hecha locura
que quema mis entrañas con su flama.

Mirándote, Señor, todo me invita
al amor hacia ti, en la madera
colgado por mi amor; si yo te amara

como me amas Tú a mi… Que sea maldita
mi mano y que mi lengua, toda, entera,
se pegue al paladar si te olvidara.

                  
          POR EL AMOR A DIOS

Por el amor a Dios al hombre amaste,
y sentiste al hacerlo que encendida
por ascuas de su amor quedó tu vida
y en su amoroso fuego te abrasaste.

Te diste enteramente, te entregaste
de tal manera a Él que malherida
quedó tu intensa llama, consumida
por tanto amor que al hombre dispensaste.

Bendito y pobre Juan. ¡Qué pequeñuelo
te hiciste ante los tuyos! Tu pobreza
enriqueció tu vida luminosa.

Tu llama sigue siendo un gran consuelo
porque si acecha al alma la tristeza
presta está a iluminarla, generosa.



                      MAESTRO EN LA HUMILDAD

Maestro en la humildad, todo tu empeño
en ser pobre y sencillo lo has logrado;
no queriendo ser nada has indicado
el camino hacia Dios siendo pequeño.

Pues siendo tú su siervo y Él tu dueño
a alabarlo en tus obras te has prestado,
y con tu vida santa has demostrado
que la nuestra sin Dios es sólo un sueño.

Tu doctrina ejemplar, tu magisterio,
almodoveño ilustre, han distinguido
tu sien con el laurel de la victoria.

Tus libros, tu oración, tu ministerio
de maestro a doctor te han ascendido:
eres de España y de la Iglesia gloria.

                  

            Pablo Rodríguez-Osorio